Hablando con mi tía este fin de semana me di cuenta por
primera vez de una cosa que lleva pasando demasiado tiempo en nuestra sociedad,
y es esa obsesión por difamar las costumbres o creencias de los demás, y no, no
estoy hablando de religión o de países culturalmente opuestos, sino de esa
obsesión por hacer menos a la generación siguiente, y ahora mismo, es mi
generación.