Hablando con mi tía este fin de semana me di cuenta por
primera vez de una cosa que lleva pasando demasiado tiempo en nuestra sociedad,
y es esa obsesión por difamar las costumbres o creencias de los demás, y no, no
estoy hablando de religión o de países culturalmente opuestos, sino de esa
obsesión por hacer menos a la generación siguiente, y ahora mismo, es mi
generación.
Mi tía, es psicóloga y lleva más de treinta años
ejerciendo, y en una comida familiar se le ocurrió decir que una de las chicas
a las que trata, se cortaba las muñecas, se hacía sangre a si misma con una
cuchilla en los antebrazos por un propósito estético. No, joder. No es un
propósito estético, y estoy harta de que difamemos todo aquello que no
entendemos. Esa chica no se corta para un fin estético ni para llamar la
atención de la gente, se corta porque no siente ser parte de lo que está
viviendo, se corta porque es la única manera que tiene de sentirse con vida, de
seguir que sigue existiendo. ¿Qué sentido estético tiene cortarse las muñecas? No
lo tiene. Porque no lo es.
Siempre ha existido ese gap generacional insalvable
entre padres e hijos, y vivimos tan deprisa, que hoy en día, es gap
generacional consta de diez años. Y eso no es malo, simplemente es diferente.
Toda mi vida he sido acusada de pasarme mis días
delante de una pantalla, y sí, eso es exactamente lo que estoy haciendo, es
parte de mi generación de la cultura pop en la que vivo, y no solo no quiero
salir de ella, sino que me encanta. Nadie se atreve a decirlo, pero mi generación
ha conseguido una cosa que se creía imposible hace veinte años, hemos
conseguido mezclar lo real con lo virtual, y eso parece una tontería tal como
lo digo yo ahora, pero no lo es.
Un claro ejemplo son los famosos. Hay gente dedicada a
seguir activamente en la televisión o en redes sociales a un grupo de mujeres
llamadas “Kardashians” para enterarse
de sus vidas, y viven en Los Ángeles, una ciudad en Estados Unidos a la que la
gran mayoría de gente que las sigue no ha ido jamás. O yo por ejemplo sigo
activamente a un grupo de siete coreanos en redes sociales, veo todos sus
videos, actuaciones, entrevistas y siento que los conozco. No los he visto
jamás. Aun así, soy capaz de distinguirlos, ver sus fotos y comunicarme con
ellos, ya sea por redes sociales o cartas o lo que sea.
¿Vivimos en su mundo? No.
¿Vivimos la misma realidad? Sí.
Porque ahora mismo, decir que estás en contra de las
redes sociales o de internet es como decir que estás en contra de la gravedad.
No tiene sentido. Es otra manera distinta de vivir las cosas, una manera
diferente, ni mejor ni peor, es distinta.
Estoy harta de que la gente diga que mi generación es
una generación perdida. Estoy harta de que me digan que somos mucho menos
inteligentes de lo que eran nuestros padres. NO ES CIERTO. En todas las
generaciones hay subnormales, la diferencia es que ahora los puedes encontrar
mucho más rápido gracias a internet.
Otro argumento de mierda que me han dicho sobre mi
generación es que estamos cada vez más cerca de gente que no veíamos hace la
vida de tiempo, pero que cada vez nos vamos alejando más de la gente que nos
rodea. Tampoco es cierto. La diferencia es que no vibramos en el mismo
espectro, somos generaciones distintas, con ideologías distintas y con una
forma de ver la vida completamente diferente.
Es que tu generación lo tiene todo, no os falta de
nada. No, claro que no nos falta de nada,
mira, tenemos ansiedad, estrés, problemas de disociación de la realidad,
bulimia, anorexia, problemas de bipolaridad… Coge lo que quieras, si lo tenemos
todo, ven y coge algo, a mi no me importaría que te llevaras el estrés que me
genera la universidad, y el tener a alguien de tu propia familia, que te esté
gritando a tus espaldas que has engorado y que a ese ritmo vas a ser una gorda
toda tu vida. Yo te doy el trastorno obsesivo compulsivo que he desarrollado
porque es la única manera que tengo de lidiar externamente con mi estrés
interno. Yo te doy todas las noches que me he pasado estudiando hasta las
cuatro de la mañana y levantando a las seis porque tenía que terminar mis
trabajos a tiempo porque la única manera en la que se nos evalúa es a través de
exámenes y trabajos que no soy capaz de resolver correctamente PORQUE SOLO ME
ESTÁN ENSEÑANDO A SER COMO TODOS LOS DEMÁS CUANDO YO SOY JODIDAMENTE DIFERENTE
DE TODOS Y CADA UNO DE MIS COMPAÑEROS.
Evaluados por la capacidad de un pez de trepar un
árbol.
Hoy en día, creo que esa es la mejor forma de definir cómo
nos sentimos. Nos llega tanta información contradictoria de sitios totalmente
iguales que no sabemos a qué agarrarnos, es como intentar estar a flote
utilizando una piedra como balsa. Es imposible.
Qué quieres que te diga, estamos en un momento en el cual se nos critica por todo. Tenemos un montón de gente diciéndonos, “Sé tú mismo” y claro, yo lo intento, pero es imposible sin que te llamen cualquier cosa, por ser yo misma he recibido hostias por todos lados. Mi yo misma es una persona que no tiene pelos en la lengua y que si tiene que decir alguna palabra malsonante la dice, no me importa y hay demasiada gente diciéndome por detrás que “ese no es el lenguaje propio de una señorita”. Y a mi qué coño me importará ser una señorita o no serlo, me dijisteis que fuera yo misma “pero no así”.
Mi generación no es la tuya. Mi generación es diferente.
Mi generación es contradictoria. Mi generación tiene muchos problemas… MUCHOS
problemas. Mi generación se ha pasado con los movimientos sociales. Mi
generación se ha pasado con la inclusión. Mi generación critica todo. Mi
generación se queja demasiado. Mi generación ha conseguido unir dos mundos. Mi
generación ha conseguido que dos personas culturalmente opuestas sean amigas.
Mi generación está empezando a ser grande. Mi generación ha hecho que una
imagen viaje por el mundo en menos de veinticuatro horas. Mi generación ha
conseguido cosas que nadie creía posibles. Mi generación es bestial. Mi
generación es maravillosa. Mi generación no está perdida.
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