domingo, 19 de mayo de 2019

Mi compañera de cuarto

         Tengo una compañera de habitación. Ella y yo nos llevamos muy bien, de hecho, diría que es mi mejor amiga, pero últimamente algo está ocurriendo entre nosotras. No hay demasiado buen rollo, y eso me agobia un poco.

         Es verdad que estamos en semana de exámenes, pero creo que esto está llegando un poco lejos. Es verdad, que yo, cuando estoy agobiada me comporto como una capulla y una borde. No lo niego. El otro día, eran las once de la noche, y yo llevaba desde las nueve en la habitación programando, porque una amiga y yo teníamos que entregar un trabajo a las doce menos cinco y aún no lo habíamos terminado. A eso de las diez, a mi compañera la llama su madre por teléfono, y ella, lo cogió, como es lógico y natural, pero se quedó hablando en la habitación. Tras diez minutos de conversación en voz bastante alta, no podía concentrarme y me salí de muy mala hostia a una sala en la que poder terminar mi trabajo. Al rato, cuando eran las doce menos veinte, (recuerdo, una amiga y yo, haciendo un trabajo para las doce menos cinco), y mi amiga no me responde el teléfono, los WhatsApp no le llegan y teníamos que entregar en quince minutos un proyecto que estaba sin acabar. Estaba que me subía por las paredes, es decir, no me aguantaba ni yo. En esto, que llega mi compañera a la sala en la que estaba, a preguntarme que dónde estaba una bolsa con cosas que nos trajo una amiga, a lo que yo respondí que en el armario del centro. Ella me dijo, pues he mirado y no estaba. Me levanté de muy mala hostia, fui a la habitación, saqué la bolsa del armario del centro y me volví de muy mala leche a donde estaba mi ordenador.

         No me habló en tres días. Me disculpé, porque nadie debería ser tratado con la mala virgen que yo tenía en ese momento y admití la totalidad de la culpa, porque en cualquier otro momento que hablase con su madre por teléfono no me hubiese molestado, o que me hubiese pedido la bolsa tampoco. Justo el día que nos reconciliamos fue el día antes de que ella empezara los exámenes.

         Estuve casi toda la semana diciendo que había quedado el sábado por la noche, que lo iba a pasar super bien con unos amigos y esas cosas. Llega el sábado, me voy a eso de las siete y a la una y cuarto de la mañana, más o menos, una amiga y yo recibimos cada una un mensaje de mi compañera, a ella diciéndole que si voy a ir a dormir, a mi diciéndome que si vuelvo a dormir, para no cerrar y no despertarse con la puerta, y que gracias por haberla avisado. En esas, le contesto que sí, que voy a dormir, pero que llegaré un poco tarde y que sí que había avisado de que no iba a estar esa noche, pero no sabía que iba a llegar tan tarde, a lo que ella me respondió, “Vale guapa”, cosa que no dice nunca. Lo tomé como que se había cabreado un poco por lo de yo llegando tarde, pero sin más. Cuando llego (a las dos y media más o menos) me encuentro la habitación apestando a humanidad, ella en la cama mirando el móvil y la ventana cerrada, con la persiana bajada del todo y las cortinas cerradas. Cabe destacar, que a principio de curso yo le dije que necesitaba la ventana un poco abierta, porque si me despertaba sin luz, estaba amargada todo el día. Sudó completamente.

         La mañana siguiente me levanté a las ocho, de un humor de perros y bajé a desayunar. Saqué mis cosas para estudiar en la famosa sala del principio y estuve hasta las once, que consideré que era buena hora para entrar a por un par más de cosas. Ella aún no se había levantado. Cogí lo que iba a buscar y no entré hasta las dos del medio día para coger una salsa y bajar a comer. No me dirigió la palabra. Volví, intenté hablar con ella después de la comida. Respuestas muy secas y cortas. No me hizo ni puto caso, por lo que yo continué con lo mío, me fui a la sala y estuve toda la tarde ahí.

         No sé cómo acabará esto, pero estoy cansada de disculparme. Sé que la convivencia es complicada, pero estoy un poco hasta las narices.

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